Me encanta jugar en la cama, estar encima de él y hacerle esperar de forma sexualmente cruel restregándome con poca ropa, evitando que me toque poniendo sus manos por encima de su cabeza mientras las sujeto y me río hasta que finalmente no pueda más y se vea obligado a tumbarme violentamente para poder follarme. Dios, como me pone sentir que se desata hasta no poder controlarse.
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— He ahí una gran amante. He dicho. (via
sexcretos)